Encuentro con BENEDICTO XVI

virgen-guadalupe

viernes 3:33 PM 27 de mayo, 2016

A las tres de la tarde, la hora de la Verdadera Misericordia, me unes en Espíritu al Papa Benedicto XVI, y puedo verlo cansado, con voz cansada y quieta, casi apagada, pero firme, y con autoridad; pude verlo y escuchar su voz en Roma, que declara:

Visión:

He sido visitado por la Santísima Virgen María Madre del Salvador, Madre de la Iglesia, y como Vicario de la Iglesia, que se me ha confiado en el Ministerio Petrino, exhortó a la Iglesia a mirar a María, QUIEN ES CORREDENTORA junto al Hijo. Ella, que es el Arca de la Salvación y la Puerta del Cielo, Ella es quien nos conduce al Padre por el Hijo; así la Santísima MADRE DEL SALVADOR, SEÑORA Y ABOGADA nuestra, como Madre que es de la Iglesia, que le confió el mismo Hijo antes de morir en la Cruz de Amor y Salvación, es Ella María, quien intercede ante el Hijo, ya desde el Monte Calvario, como lo está haciendo en estos tiempos por la Iglesia.

Ella, la Señora de todos los Pueblos, LA BEATÍSIMA VIRGEN MARÍA, me ha visitado así, como visitó a su prima Santa Isabel, quien por la Presencia y visita de la Madre del Salvador, quedó Isabel, llena del Espíritu Santo.

Os traigo, Yo, Siervo indigno, Vicario de Cristo, la Presencia Santa y Real, en cuerpo y espíritu que ha dejado la Virgen María, impregnado y grabado en mi pobre y atribulado corazón, porque sé que pronto voy a donde no quiero ir, al lugar de mi calvario, el martirio; mas, sé que es la Voluntad Santa del Padre, y es necesario para sellar la Iglesia de Cristo, no por mi sangre, sino por la de Cristo, EL CORDERO DEGOLLADO, pues Yo, Pedro, a quien el Señor eligió para esta hora, sólo le sirvo al Señor y a su Iglesia, que Me ha confiado a mí, indigno siervo suyo, y al cual yo entrego al Espíritu Santo, por intercesión del Inmaculado Corazón de María.

Con esta encomienda de la Reina del Cielo y Tierra, devuelvo yo, Pedro, al mismo Cristo, quien Me llamó a ser pescador de hombres y servidor Suyo, le devuelvo las llaves de la Iglesia, por manos de Mi Santísima Madre, la Virgen María, Madre de la Iglesia, así todo se cumplirá como fue anunciado por la misma Madre del Cielo, Madre del Salvado y Madre de los hombres.

—-

Todo concluye con Su Bendición Papal en latín, para la Gloria de Dios Padre, de Dios Hijo y de Dios Espíritu Santo, por los siglos de los siglos. Amén.

Palabras del Señor:

Ésta es Mi Misericordia, la que Yo tengo para Mi Iglesia; y a vosotros, Mis fieles, os corresponde orar y permanecer unidos al Verdadero Magisterio de la Iglesia, que no se ha prostituido con los reyes de la Tierra, ni ha sido adulterado por la Apostasía de los herejes, infiltrados por la masonería, dentro de la Iglesia.

Escuchad los llamados del Cielo y las peticiones de Dios Altísimo y de Mi Madre, que aunque, aún dolorosa, pronto será también la Madre gozosa que guiará al Verdadero Rebaño, que habrá quedado sin Pastor.

El momento, el día y la hora en que Mi Padre ya determinó que se manifieste este dogma para la Iglesia, con el que se cerrará un capítulo de la Iglesia, sólo el mismo Padre lo sabe, y Él lo ha puesto ya en el Corazón Inmaculado de Mi Madre, quien al visitar a Mi Vicario en la Tierra, Benedicto XVI, lo llevará a actuar con determinación, por ser un encargo del Cielo a Él, que supo abrirle su corazón a Mi Madre Dolorosa. Con el Fiat de BENEDICTO XVI a la Mujer Santa y Bendita, la Mujer Vestida de Sol, la Mujer del Apocalipsis, Fátima quedará concluido, las profecías anunciadas por Mi Madre, y dadas a tantos profetas e instrumentos en los antiguo como hoy.

YO SOY un Eterno Presente y doy a Mi instrumento, a quien el mundo llama Alma Escogida, las indicaciones para todas las demás almas que se unan en estos días en oración y en la Santa Misa de Mi agrado, antes de concluir el mes de mayo, mes de María.

Bendigo a todos los que escuchan Mi llamado y permanecen en la Verdad.

JESUCRISTO MAR DE MISERICORDIA.

—–

Bendito Mi Dios por haberme llamado a esta hora, hora de la Misericordia, en que derramas abundancia de Bendiciones y gracias para Tu Iglesia.

Gracias por tomar, Tú mi espíritu y permitir mi unión mística y espiritual con el Papa Benedicto XVI, nuestro Vicario; su voz es tan sencilla y humilde, con tono de paz y serenidad, muy apagada, pero con autoridad, y su gozo en el alma es inmenso, como el gozo que seguramente experimentan todos los santos y los mártires que abrazan la Cruz del Madero, Tu Santo Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad.

Él conoce cuál será su calvario, pero envuelto en la llama del Corazón Inmaculado y Traspasado de María, va gustoso rumbo al calvario, sabiendo que después le aguarda el premio y la recompensa de la Vida Eterna. Amén.

En las oraciones para estos días, iniciar cada oración y Santa Misa con las letanías de los Santos, de preferencia en latín, al igual que el Rosario Doloroso con Benedicto XVI en latín. En las peticiones, ofreceréis todo por Benedicto XVI y su Iglesia, su Rebaño Fiel.

Fortalecerlo con las letanías a la Preciosa Sangre de Cristo, temor de los demonios, derrota del adversario y fortaleza y vigor de todos los santos y mártires.

Dios nos ayude para permanecer fieles y firmes. Amén.

Fuente: Mensaje a Alma Escogida

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