Coptos Egipcios listos para ser mártires

América reportó el 2 de septiembre, 2012

La memoria más recalcada del Cairo es lo que me dijo mi conductor: al-Masih biyagarribna, “Cristo nos está probando.” Había contratado a Sami para como llevara y trajera por toda la ciudad. Tan pronto como vi en su muñeca la washma, un tatuaje desvanecido en forma de cruz, supe que él era Copto, un miembro de la minoría Cristiana en Egipto, una comunidad que predata la presencia Musulmán por siglos.

Desde 1980 he estado en Egipto muchas veces como estudiante de árabe, como investigador y como guía de turista en los botes de cruceros en el Nilo. Pero esta visita en 2012 fue mi primer vez de regreso desde que se desató la Primavera Árabe y la “Revolución Lotus” de Egipto.”

Mientras conducíamos, Sami me contó acerca de la persecución de los Coptos por manos de los Salafistas egipcios quienes quieren un gobierno islamista en el cual las más duras interpretaciones de la ley islámica (shariah) son privilegiadas a costa de ambos los no musulmanes y los musulmanes de mente progresista. “Las cosas habían sido menos peor para nosotros bajo el gobierno de Mubarak,” Dijo Sami. Hosni Mubarak, el gobernante autoritario de Egipto hasta su derrocamiento en la revolución, había suprimido a los radicalistas islamistas. Pero ahora dijo Sami, los Salafista se sienten con la suficiente libertad de quemar iglesias, incitar disturbios anticoptos y exigir abiertamente la expulsión de los Cristianos.

Le dije de las estadísticas en el 2011 y 2012, desde el inicio de la revolución, más de 100,000 Coptos han huido de Egipto. “Bueno, yo no me voy a air,” insistió Sami. “Cristo nos está probando. Le digo a mis amigos que se queden. Cristo puede terminar con este sufrimiento, esta prueba, en cualquier momento. ¿Cómo se sentirían, le digo a mis amigos, si estuvieran en Canadá en vez de Egipto cuando Cristo regrese?”

Reflexioné este pensamiento apocalíptico mientras doblábamos por la Plaza Tahrir, la escena de recurrentes confrontaciones  entre manifestadores y la militar de Egipto, y pasamos la ennegrecidas ruinas del Instituto de Egipto. Los intelectuales franceses habían fundado el Instituto después de la invasión de Napoleón Bonaparte en 1798; sus archivos guardaban mapas que fechaban varios siglos, libros y manuscritos—un tesoro invaluable. Pero en diciembre de 2011, cuando las fuerzas del gobierno en techos cercanos dispararon a los manifestantes en la calle, los protestantes respondieron tirando bombas de fuego a los soldados. Algunos de los proyectiles no llegando a su destino provocaron que el edificio se incendiara destruyendo gran parte del edificio y mucho de la colección. En enero de 2012, Sami me comentó que Musulmanes y voluntarios Cristianos colaboraron en salvaguardar volúmenes chamuscados de entre las ruinas.

Pero lo que permanecía en mi mente fue la evaluación publicada en el periódico de lengua árabe al-Ahram por el poeta egipcio y comentarista Kamal ‘Arafah. Él comparó la destrucción del Instituto Napoleónico del Cairo con el incendio antiguo de la Librería de Alejandría y la aniquilación Mongol de los centros de aprendizaje de Bagdad en el siglo 13º. Etiquetando a los bombarderos del fuego de Egipto como los “Mongoles del caos,” ‘Arafah agregó, “sentí dolor cuando vi en los videos y fotos los gritos de Alajú akbar (Alá es grande) y La ilaha illa Allah (no hay dios excepto Alá) dicho por jóvenes hombres y mujeres mientras que el se quemaba el Instituto de Egipto—los jóvenes hombres y mujeres que son ignorantes de la magnitud del sangrado del corazón de Egipto.”

Cuando le mencioné el comentario de ‘Arafah a Sami, él dijo que  él también se le había hecho preocupante el filtrado de los eslóganes religiosos y la violencia. Él regresó a lo que habíamos discutido antes, la persecución Salafista de los Coptos: “Yo me quedo, no voy a irme de mi país. No voy a hacer lo que los Salafistas quieren que haga.” Él agregó que en el resultado de los recientes ataques a iglesias Cristianas, cuando él y sus amigos Coptos se reunieron para orar, tuvieron el sentimientos, “Estamos listos para ser mártires. Estamos listos para estar con Jesucristo.” No mártires en el sentido violento, él insistió, sino en el sentido de ser testigos.

La Sangre de Santas Catalina y Bárbara

El tema del martirio recurrió mientras que conducíamos al sur, hacia Masr-al-Qadima, el “Viejo Cairo,” uno de los barrios más antiguos de la ciudad y el centro de la cultura Copta. Visitamos mi iglesia favorita en el Viejo Cairo: al-Kanisa al-Mu’allaqa, “la Iglesia Suspendida,” así llamada porque fue construida encima de las ruinas de una fortaleza que data hasta el Imperio Romano.

Conocía el lugar bien. Como un estudiante graduado en árabe hace 30 años, venía aquí los fines de semana para los servicios de oración y por el placer de escuchar el cántico Copto, un lenguaje que es una descendencia lingüística de la lengua de los faraones.

Algunas cosas estaban como las recordaba: las paredes con incrustaciones de ébano y marfil, los adoradores encendiendo velas ante las reliquias e imágenes de los santos. Los vendedores en las entradas ofreciendo tarjetas sagradas e imágenes pintadas de Catalina de Alejandría y Bárbara de Heliópolis, santos quienes fueron torturados y asesinados por su fe.

Pero había algo nuevo: mesas en el atrio de la iglesia, donde hombres vendían copias de dos periódicos dirigidos a lectores Coptocristianos—Nida’ al-watan (“Una llamada a la Nación”) y al-Katiba al-Tibiya (“La Legión Teba”). Nida’ al-watan mostraba una página de inicio con un título en rojo: “En memoria de los Mártires de Maspero—¿Coptos inocentes quienes fueron atropellados por y asesinados?” La pregunta se refiere al notorio incidente en octubre de 2011, cuando vehículos blindados atropellaron y aplastaron a docenas de Cristianos quienes se habían congregado en el barrio del Cairo de Maspero para protestar contra la quema de las iglesias coptas. El artículo refería despectivamente a una averiguación al gobierno en relación a los asesinatos de Maspero que se ha alargado inconclusamente durante meses.

Debajo de estas palabras estaba otro encabezado: “La sangre de los mártires clama desde la oscuridad, y las lágrimas de los Coptos no se secarán. Pero nuestro Señor está presente.” Un fotomontaje acompañó el texto—una multitud de mujeres lamentándose en Maspero, horror y conmoción en sus ojos; y el rostro de Jesús, su cabeza agachada bajo una corona de espinas. De pronto los días distantes de Santa Catarina y Santa Bárbara se sienten muy de cerca.

Sami me vio estudiando las imágenes yuxtapuestas—Maspero/Cristo—y comentó, “Están de lado a lado porque los dos son similares. “

Identidad Egipcia

El periódico Teba también era franco en hablar de los problemas religiosos y políticos contemporáneos que los Coptos deben confrontar. Un artículo en la página principal reportó de la frustración sentida por los Cristianos y los Musulmanes de mente liberal sobre los resultados de las elecciones parlamentarias egipcias, la cuales han llevado al poder a los partidos Islamistas y Salafistas.

El artículo, por un sacerdote nombrado Matthias Nasr Minquriyus, sostiene que esta frustración no sale de la esperanza de la dominación política por los musulmanes, “ya que, después de todo, esta ha sido la situación por algunos catorce siglos” (un reconocimiento de soportar la realidad política: Egipto ha estado bajo el control musulmán, aparte de intervalos relativamente cortos de gobierno francés y británico, desde la conquista árabe en el siglo diecisiete).

En cambio, escribe el Padre Minquiriyus, los Cristianos y Musulmanes liberales temen la destrucción de lo que “todavía queda de la identidad egipcia en Egipto” por la ente emergente entre la “corriente extremista radical” y la “ideología extranjera Wahhabi, la cual es importada de una región de la cual estamos separados solamente por un cuerpo de agua que puede fácilmente ser cruzada” (el escritor se refiere a Arabia Saudita, en la costa este del Mar Rojo).

Otro artículo de la Legión Teba advierte de la meta de los Salafistas de “transformar la tan mencionada ‘Nación Árabe’ en Estados Islámicos Unidos,’ por lo cual Egipto pasará a ser meramente una provincia entre muchos quienes serán gobernados completamente califa quien gobierna vía la shari’ah de Alá.

Esta preocupación en relación a la pérdida de identidad de Egipto está reflejada en el sitio de Internet de la Legión Teba. El sitio explica que el periódico pido prestado su nombre de la reverenciada banda de mártires del siglo tercero, una unidad militar egipcia que se negó completamente a adorar a los dioses del Imperio Romano y escogieron la muerte en vez de rendir su identidad Cristiana.

El sitio articula dos metas en particular. La primera es “ofrecer apoyo a las víctimas, los sometidos, y los oprimidos, y de propagar el espíritu de dar testimonio cristiano y de proveer los medios para una lucha sin violencia.” La segunda es “reconstruir la identidad Coptacristiana, al rechazar las afirmaciones de ser parte de la identidad árabe, y el desarrollar la consciencia cultural egipcia.”

La Legión Teba rechaza la identidad árabe—una importación relativamente reciente que tiene meramente 14 siglos de edad—a favor de una tradición faraónica más antigua que data al cuarto milenio antes de Jesucristo. El periódico de la Legión Teba que compré tenía una página de herencia cultural mostrando ilustraciones tanto de íconos Cristianos como de un talismán enjoyado de la tumba de Tutankamon.

En meses recientes los Coptos también han defendido su herencia egipcia antigua en las manifestaciones públicas. Los marchistas conmemorando a los Coptos asesinados en los choques desde que se desató la revolución puso a la escena una demonstración cerca de la Catedral Copta del Cairo en el barrio de Abbasiya. Los manifestantes llevaban en lo alto grandes cruces Cristianas pero también vestían túnicas “estilo faraónicas” ornamentadas con anjas (símbolos jeroglíficos de la vida eterna). Y en enero de 2012, los marchistas en la Plaza Tahir cargaron una réplica de un gigantesco obelisco—otro sobreviviente del pasado de Egipto—en la piedra angular en la cual estaba inscrito: “Dedicado a las almas de los mártires de la Coalición de Jóvenes de Maspero y a la Legión de Teba.”

Tales simbolismos ofrecen una respuesta a esos Salafistas quienes piden un gobierno islámico y la subordinación de los Coptos o su expulsión de Egipto. Mi conductor los planteó de esta manera: “Hemos estado nosotros aquí desde siempre. Somos verdaderamente Egipcios. Pertenecemos aquí.”

Fuente: TLDM.org

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