La Sobrepoblación es un mito: Existe bastante comida y espacio

Proclamaciones de la sobrepoblación han circulado por décadas. ¿Son verdaderas? Antes que nada, ¿qué significa la palabra “sobrepoblación”? No tiene nada que ver con la cantidad de gente sino con los recursos y la capacidad del medioambiente de mantener las actividades humanas.

Para estar sobrepoblada, una nación debería no tener la suficiente comida, recursos y espacio para vivir.

Con la población mundial el año pasado alrededor de 6.8 millones, la comida y el espacio para vivir son muy apenas una preocupación. En 1990, era estimado que el mundo podría alimentar hasta 35 billones de gente. La mayoría de los recursos que la población mundial se nivelará alrededor de 9.2 billones en el 2050, y luego comenzar a declinar.

El economista de la India Raj Krishna estima que la India sola es capaz de incrementar sus siembras de grano al punto de proveer alimento a todo el mundo.

La falta de alimento no es el problema sino más bien la necesidad de una distribución más eficiente.

Otro supuesto problema es el espacio habitable.

En el 2003, toda la población del mundo podía caber dentro del estado de Arkansas. El mundo podría parecer verse lleno de gente, pero esto es porque los humanos se agrupan para el comercio y compañía, no por la falta de espacio. Aún así, hay aquellos quienes insisten que continuaremos procreando espontáneamente, causando una explosión de población.

Paul Ehrlich primero introdujo la idea en 1968 con su libro “La Bomba de la Población”. Tuvo éxito en asustar a las masas, al igual que Thomas Malthus lo hizo, pero estas teorías sufren bajo la impresión que los humanos son la única cosa fluctuando.

“La población incrementó seis veces en los últimos 200 años. Pero esto es un incremento, no una explosión, porque ha sido acompañado, en gran parte hecho posible, por una explosión en la producción, una explosión de recursos, una explosión de alimentos, una explosión de la información, una explosión en las comunicaciones, una explosión en la ciencia, y una explosión médica.” Escribió el especialista en desarrollo de la comunidad Abid Ullah Jan en un artículo publicado en el 2003 llamado “Sobrepoblación: Mitos, Verdades, y Política.”

La pobreza, también, no es el efecto de la sobrepoblación, sino el resultado de liderazgo pobre. En Etiopía, los oficiales del gobierno son culpados por causar la pobreza al confiscar los alimentos y exportarlos para comprar armas.

En África, los problemas económicos son vistos como el resultado de gastos excesivos del gobierno, impuestos sobre los agricultores, inflación, restricciones de comercio y demasiada propiedad del gobierno.

La despoblación es más dada a causar aflicción que estos otros factores.

Los consumidores son el componente más grande del GDP. Si uno deja caer eso, arrastra a toda la economía. Las escuelas cierran por falta de estudiantes, los barrios carecen de niños, la falta de trabajo ataca la productividad y la lista continúa.

Con menos niños nos toparíamos con una población envejeciendo causando una guerra generacional en los gastos gubernamentales. El Seguro Social y los Servicios Médicos son insostenibles a menos que cada generación de contribuyentes sea más grande que la anterior. La fertilidad debería ser promovida, no vista como un crimen.

El mito de la sobrepoblación ha sido expuesto al continuar cayendo los índices de fertilidad drásticamente, en muchos casos por debajo del índice de reemplazo. El más bajo índice de reemplazo es del 2.1 niños por mujer, aún con ello muchos países como Italia y Rusia están cerca del 1.69.

Aún sin el tan llamado “control de población” los índices de fertilidad han caído ante el hecho que las mujeres posponen el matrimonio y los hijos en búsqueda de una educación más alta.

El control de población, muy a menudo mal etiquetado como “derechos reproductivos”, hoy consiste en la esterilización, contracepción, aborto y el desanimo abierto a la fertilidad.

La política notoria de China de sólo un hijo la cual incluye abortos forzados y esterilizaciones cuales conllevarán a un colapso cultural al disminuir la población.

La triste realidad de la esterilización es si una mujer tiene un hijo, es esterilizada después de ello, y si su hijo muere joven trágicamente, ella nunca podrá tener otro.

No solamente son los abortos forzados un desperdicio de potencial humano (el cual el niño en gestación ¿podría haber sido el próximo Mozart o Einstein?), los medicamentos abortivos administrado a las mujeres en otros países también a menudo causan serias complicaciones. Promocionales médicos en África y Perú están llenos de contraceptivos y otros artículos de control de población, pero a menudo carecen las necesidades básicas para una salud general.

Estas opciones son erróneas, no sólo moralmente, sino lógica y médicamente hablando. Si el dinero gastado en control de población fuera puesto en programas de sobrevivencia infantil, imagínense los resultados positivos.

En vez de estar presionando con el famoso “sexo seguro” deberíamos de promover las enseñanzas de la Iglesia Católica en relación a la paternidad responsable. En este mundo moderno, el sexo ha llegado a ser solamente una fuente de placer, con los hijos como un efecto secundario. El sexo debería ser reconocido por lo que es – una acto de vida.

La planeación familiar natural, en el cual las parejas están abiertas al milagro de la vida nueva, es la única manera aceptable por la Iglesia de espaciar los hijos porque no separa los dos componentes del acto sexual – la unión y la procreación. El Catolicismo enfatiza fuertemente en la importancia que ambos componentes estén presentes.

Nuestra fe nos llama a ser generosos en dar la bienvenida a los hijos a este mundo.

Sí, nuestros estilos de vida necesitan cambiar, pero no en la manera que abogan los partidarios del control de población. Los problemas del mundo no pueden ser definidos por una falsa teoría.

El mito de la sobrepoblación necesita ser disipado. La prueba está ante nuestros ojos.

Notas de LifeNews.com: Esta columna fue adaptada del ensayo de Mia Harren que obtuvo primer lugar en el concurso Respetemos la Vida de estudiantes de bachillerato llevado a cabo en la Iglesia de Santa Elizabeth Ann Seton en Anchorage. Harren es una estudiante de bachillerato en la Preparatoria Service. Este artículo apareció originalmente en el periódico Católico Ancla y es reproducido aquí con el permiso.

Fuente: Lifenews.com

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