Nueva cabeza de la Congregación para la Doctrina de la Fe dice NO a mujeres clérigos en la Iglesia

Arzobispo Gerhard Müller

Patheos reportó el 2 de julio, 2012:

La nueva cabeza de la CDF (Congregación para la Doctrina de la Fe), Gerhard Müller, ha escrito extensamente sobre el sacerdocio y el diaconado, y dio una entrevista hace diez años que vertió luz de sus fuertes sentimientos sobre las mujeres y el diaconado.

P: ¿Es el diaconado un sacramento en su propio derecho?

Müller: La Iglesia enseña claramente que el sacramento de los órdenes es uno de los siete sacramentos de la Iglesia; como el ejercicio completo en el Espíritu Santo de la misión, único en su origen, de los apóstoles de Cristo, ejercitado en su plenitud por el obispo. De acuerdo con su decreto de especificidad, la participación diferenciada en él es llamada presbiterado o diaconado.

P: ¿Es posible separar el diaconado de las mujeres del sacerdocio de las mujeres?

Müller: No—porque la unidad del sacramento de los órdenes, el cual ha sido delineado en las deliberaciones de la Comisión Teológica; no puede ser medido con una diferente vara de medición. Entonces sería una verdadera discriminación de la mujer si ella es considerada como apta para el diaconado, pero no para el presbiterado o episcopado.

La unidad del sacramento sería desgarrado desde sus raíces si, el diaconado como ministerio de servicio, fuese opuesto al presbiterio como ministerio de gobierno, y de esto sería deducido que la mujer, opuesta al hombre, tuviera una mayor afinidad para servir y por ello fuese apta para el diaconado y no para el presbiterado.

Con todo, el ministerio apostólico todo junto es un servicio en los tres grados en cuales es ejercitado.

La Iglesia no ordena mujeres, no porque carezcan algún don espiritual o talento natural, sino por—como en el sacramento del matrimonio—la diferencia sexual y de la relación entre hombre y mujer contiene en sí mismo un simbolismo que presenta y representa en sí mismo una precedente condición para expresar la dimensión salvífica de la relación de Cristo y la Iglesia.

Si el diácono, con el obispo y el presbítero, comenzando de la unidad radical de los tres grados de los órdenes, acciones de Jesucristo, cabeza y Esposo de la Iglesia, a favor de la Iglesia, es obvio que sólo un varón puede representar esta relación de Cristo con la Iglesia.

Y en reverso, es igualmente obvio que Dios solamente pudo tomar su naturaleza humana de una mujer y, por ello, la feminidad tiene en el orden de gracia—por la referencia interna de la naturaleza y la gracia—una inequivocable, fundamental, y de ninguna manera accidental importancia.

P: ¿Hay declaraciones doctrinales de atadura en relación a la cuestión del diaconado femenino?

Müller: La tradición litúrgica y teológica de la Iglesia usa lenguaje unánime. Es una atadura y enseñanza irreversible de la Iglesia en esta cuestión, cual es garantizada por el magisterio ordinario y general de la Iglesia, pero el cual puede volver a ser confirmado con mayor autoridad si la tradición doctrinal de la Iglesia continua siendo presentada en una manera adulterada, con el propósito de forzar la evolución de una dirección específica.

Estoy asombrado de la falta de conocimiento histórico de algunos, y de la ausencia del significado de la fe; si no fuera así, ellos sabrían que nunca ha sido posible y nunca será el colocar a la Iglesia, precisamente, en el ámbito central de su doctrina y liturgia, en contradicción con las Sagradas Escrituras y su propia Tradición.

P: ¿Qué sucede cuando un obispo válidamente ordenado, fuera de la comunión con la Iglesia, ordena una mujer como diaconisa?

Müller: Invisiblemente, eso es, ante Dios, nada sucede, porque tal ordenación es inválida. Visiblemente, eso es, en la Iglesia, si algo como esto sucede, un obispo Católico lleva a cabo una ordenación irregular incurre en la pena de excomunión.

P: ¿Podría el Papa decir que en el futuro las mujeres recibirán el diaconado?

Müller: Contrariamente a lo que muchos piensan, el Papa no es el dueño de la Iglesia o el soberano absoluto de su doctrina. Él es solamente confiado con el salvaguardar la Revelación y su auténtica interpretación.

Manteniendo en mente la fe de la Iglesia, la cual es expresada en su práctica dogmática y litúrgica, es del todo imposible para el Papa intervenir en la substancia de los sacramentos, a cual la cuestión del sujeto de recepción legítimo del sacramento de los órdenes pertenece esencialmente.

¿Son las mujeres completamente excluidas de la participación de los servicios eclesiásticos? ¿No hay algún lugar para las mujeres en la Iglesia?

Müller: Si dejamos a un lado la reducción clerical de la Iglesia, la pregunta ya no es hecha de esta forma. En sus procesos vitales y en su servicio al hombre, la Iglesia es la esencial corresponsabilidad de todos los Cristianos, específicamente también de los laicos.

En muchos países en el presente no podemos quejarnos de un exceso de apostolado activo del os laicos. Pensemos en el retiro dramático de las órdenes de las mujeres y comunidades religiosas, sin las cuales la Iglesia nunca podría haber echado raíces en las diferentes naciones y culturas.

En los específicos ministerios del derecho canónico y  humano, al cual los laicos también pueden ser llamados a colaborar juntos con la jerarquía, llámese obispo, presbítero y diácono, la mujer realiza servicios importantes para la Iglesia, cuales son también satisfactorios para sí mismas desde el punto de vista espiritual y humano.- TLDM, Patheos

Etiquetas: , , , ,

About julesc00

Fighting the good fight!

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: